REBELION APRISTA EN TRUJILLO
REBELION
APRISTA EN TRUJILLO
Han pasado casi
ochenta y unos años desde que la normalidad acabó por completo en la capital
del departamento de La Libertad. Quedó marcada para siempre, la madrugada del 7
de julio de 1932. Allí en la histórica y bella ciudad ocurrió ese aciago día,
inevitablemente, un enfrentamiento muy violento a sangre y fuego que trajo
consigo miles de muertes que hasta ahora exactamente no se puede calcular,
constante desolación y entero sufrimiento entre los peruanos. Estimados
conservadores hablan de unos cinco mil fusilados en las ruinas pre-incas de
Chan Chan, teniendo en cuenta que la población del Perú en 1940 era de seis
millones de habitantes, y si extrapolamos esta cantidad a la actualidad, es
como si en Trujillo se hubieran ajusticiado a unos veinte y cinco mil
ciudadanos.
¿De qué manera
influyo en la política la rebelión aprista en Trujillo?
Entre
las décadas de los años 1920 y 1930, Trujillo vivió la gestación y crecimiento
de la organización sindical entre los campesinos y la agitación de la
intelectualidad.
Las
haciendas Casa Grande, Cartavio y Laredo se convirtieron en verdaderos
bastiones del recién nacido Partido Aprista Peruano, organización política
fundada por el líder estudiantil, seguidor del radical Manuel González Prada,
Víctor Raúl Haya de la Torre.
Sánchez
Cerro publicó una ley controvertida que proscribía las libertades políticas y
permitía la detención de cualquier ciudadano, sin mandato judicial. Este hecho,
sumado a las desigualdades sociales, al desconocimiento de los derechos
laborales de los trabajadores de las haciendas azucareras ubicadas al norte de
la ciudad de Trujillo, acrecentó el descontento social. A partir de entonces,
las demandas en contra del gobierno y la liberación de Haya de la Torre, se
volvieron incontenibles.
En
la madrugada del 7 de julio de 1932,1 un grupo insurgente compuesto
fundamentalmente por campesinos y obreros, comandado por Manuel Barreto
(conocido como "Búfalo") reconocido líder aprista, asaltó y capturó
el cuartel de artillería Ricardo O"Donovan, ubicado en la entonces entrada
de la ciudad. En esta acción, el mismo Barreto fue uno de los primeros en caer
abatido. El cuartel fue saqueado. Las armas, entre ellas seis cañones móviles,
fusiles y ametralladoras fueron llevadas a la ciudad de Trujillo mientras entonaban,
los levantados, la "Marsellesa Aprista".
La lucha duró cuatro horas desde las 2 a.m. hasta las 6 de la
mañana. Murieron, inevitablemente, muchos de los defensores y los atacantes.El Capitán Leoncio Rodríguez Manffaurt, que vio el cadáver de el "Búfalo" Barreto en el hospital, lo describe así: "Está decentemente vestido con traje cabritilla. Era bastante musculoso, peludo y barbudo. Más que todos. Su color amarillo, como si hubiese sufrido ictericia. Por boca y narices sale ya una espuma sanguinolenta. Tiene una rosa rosada en el primer botón del saco, en el centro mismo del pecho. Un gesto de sonrisa que hiela la medula. Esa sonrisa parece una daga toledana".
Durante la mañana, la ciudad fue tomada por el pueblo insurrecto, se nombró como Prefecto (máxima autoridad civil), a Agustín Haya de la Torre (hermano de Víctor Raúl); los distritos aledaños a la ciudad también se sumaron a la revuelta.
El levantamiento se extendió a Salaverry, el valle de Chicama, Otuzco, Santiago de Chuco y Huamachuco. También llegó a Cajabamba en Cajamarca y repercutió por completo en Huaraz, la capital de Ancash.
En conclusión, la rebelión aprista en Trujillo influyo en la política de manera significativa ya que marcaron por mucho tiempo la identidad política de la Ciudad de Trujillo y del norte del país, llegando a ser como fortaleza electoral de Partido Aprista. Significo también el surgimiento del valor reciproco entre el APRA y las fuerzas armadas que tuvo honda repercusión en la vida política del Perú.
Saavedra Gerónimo, Shirley Roxana; 16 años 5º”D”
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